La Silla Coja
Manifiesto

Por qué una silla coja

Una silla coja no te deja repantigarte.

Los editores de La Silla Coja poseen una silla de tres patas que nadie quiere arreglar. "Le falta una pata", les dicen. Pero ellos se sientan en ella cada noche a leer porque han descubierto algo curioso: una silla coja no te deja repantigarte. Te obliga a buscar el equilibrio, a inclinarte, a estar alerta. No es cómoda —es honesta.

Cuando se fundó la editorial, imaginaron su logo. Una silla con sus cuatro patas es un mueble; una silla con tres es una pregunta. Y ahí se decidió que esa sería su bandera: los libros que publicara no estarían ahí para que el lector se acomodara, sino para que se inclinara, los sostuviera con atención, participara del equilibrio.

La cuarta pata la pone quien lee.

Lo que esto significa para ti

Publicamos literatura íntima, diferente y personal. No buscamos fórmulas de éxito, buscamos voces propias.

Damos a conocer a escritores nuevos y les ayudamos a iniciar su proceso creativo — nunca a sustituirlo.

No adquirimos derechos sobre las obras que publicamos. El empujón inicial es nuestro; el libro, siempre, de quien lo escribió.

¿Te reconoces en esto?

Nos encantaría leerte.

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